Si salgo vivo… Alexander nunca se había puesto en el caso de morir joven. En el fondo consideraba la muerte como algo más bien desagradable que les ocurría a los amigos.
Conocía la causa: sus hormonas, que andaban muy alborotadas y no lo dejaban pensar en paz. La adolescencia era un lío, lo peor de lo peor, decidió. Debería inventar un aparato con rayos láser, donde uno se metiera por un minuto y, ¡paf!, saliera convertido en adulto.
Con la edad se adquiere cierta humildad, Alexander. Mientras más años
cumplo, más ignorante me siento. Sólo los jóvenes tienen explicación
para todo. A tu edad se puede ser arrogante y no importa mucho hacer el
ridículo.