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Usa tu imaginación. La imaginación es una gran cosa.

—Una mirada a «El león, la bruja y el armario».
Varios autores.

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No creo que se pueda culpar a nadie de que grite si viene algo por detrás y lo toca; menos es un lugar como aquel y a esa hora, cuando ya está asustado de antemano.

—Las crónicas de Narnia V: El caballo y su niño.
Clive Staples Lewis.

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Como bien dice un inspirado poeta —observó el Visir, levantando su rostro (bastante polvoriento) de la alfombra—, beber largos tragos en la fuente de la razón es muy conveniente para extinguir el fuego de un amor juvenil.

—Las crónicas de Narnia V: El caballo y su niño.
Clive Staples Lewis.

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Si le hablara, lo único que oiría serían gruñidos y rugidos. ¡Oh, hijos de Adán, con qué inteligencia se defienden a sí mismo contra todo lo que puede hacerles un bien!

—Las crónicas de Narnia VI: El sobrino del mago.
Clive Staples Lewis.

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—¡Ah, ya entiendo! —dijo Polly—. Y supongo que como ella la tomó indebidamente no le hará efecto. Quiero decir, no la hará joven para siempre y todo eso.
—Ay de nosotros —dijo Aslan, moviendo la cabeza—. Lo hará. Las cosas siempre operan de acuerdo a su naturaleza. Ella ha logrado lo que ansiaba su corazón: tiene una fuerza incansable y sus días no tienen fin, como una diosa. Pero la eternidad de los días con un corazón perverso es sólo la eternidad de la infelicidad y ella ya ha comenzado a conocerla. Todos logran lo que quieren: no siempre les agrada.

—Las crónicas de Narnia VI: El sobrino del mago.
Clive Staples Lewis.

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—Pero no somos tan malos como ese mundo, ¿no es cierto, Aslan?
—No todavía, Hija de Eva —dijo él—. No todavía. Pero empiezan a semejársele mucho. No hay seguridad de que algún malvado de tu raza no descubra algún secreto tan perverso como la Palabra Deplorable y la usa para destruir todo lo viviente. Y pronto, muy pronto, antes de que ustedes sean un anciano y una anciana, grandes naciones de vuestro mundo serán gobernados por tiranos a los que les tendrán sin cuidado la felicidad y la justicia y la clemencia, igual que a la Emperatriz Jadis. Que vuestro mundo tenga cuidado. Esa es la advertencia.

—Las crónicas de Narnia VI: El sobrino del mago.
Clive Staples Lewis.

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Hija —dijo el Erminaño—, yo he vivido ciento nueve inviernos en este mundo y todavía no he encontrado eso que llaman suerte. Hay algo en todo esto que no comprendo: pero si algún día necesitamos saberlo, puedes estar segura de que lo sabremos.

—Las crónicas de Narnia V: El caballo y su niño.
Clive Staples Lewis.

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Hace bien llorar un rato, mientras duran las lágrimas. Pero tienes que parar tarde o temprano y entonces debes decidir lo que vas a hacer.

—Las crónicas de Narnia IV: La silla de plata.
Clive S. Lewis.