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*

Pero todo parece demasiado frágil, demasiado brillantes, sólo una pátina barata que oculta un mundo más tenebroso; un mundo real donde tienen lugar las pesadillas.

Carrie.
Stephen King.

*

—Erais pequeñas —dijo él—. Los niños no saben lo que hacen, ni siquiera saben que realmente pueden herir los sentimientos de otra persona. No tienen, digamos, radar. ¿Comprendes?
[...]
—¡Pero, en la práctica, nadie se entera nuca de que sus actos hieren realmente a otras personas! La gente no mejora, sólo se hace más lista. Y cuando uno es más listo no deja de arrancar las alas a las moscas, lo que ocurre es que, en ese momento, busca mejores razones para hacerlo.

Carrie.
Stephen King.

*

La pregunta que me obsesiona y me acosa y que nunca me abandona totalmente es: ¿quién soy cuando escribo?

—Stephen King.

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No podía ser; a los ojos de sus compañeros ya nunca volvería a ser la misma chica que admiraban. Había hecho algo irrefrenable y peligroso: había roto la apariencia y mostrado la cara.

Carrie.
Stephen King.

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No sabía si su capacidad provenía del dios de la luz o del de las tinieblas y en ese momento, al descubrir finalmente que no le importaba, se sintió invadida por un alivio casi indescriptible, como si un peso enorme, arrastrado durante mucho tiempo, hubiese resbalado de sus hombros.

Carrie.
Stephen King.

*

–¡Pero, en la práctica, nadie se entera nunca de que sus actos hieren realmente a otras personas! La gente no mejora, sólo se hace más lista. Y cuando uno es más listo no deja de arrancar las alas a las moscas, lo que ocurre es que, en ese momento, busca mejores razones para hacerlo.

Carrie.
Stephen King.